Si hay un accesorio tan divisivo como fascinante, es la corbata de punto. Con su icónica punta cuadrada y textura granulada, suele ser malinterpretada. Sin embargo, es el arma secreta de quienes buscan estilo sin parecer recién salidos de una sala de juntas.
Olvídate de la seda suave y brillante de las bodas tradicionales. La corbata de punto aporta textura, personalidad y, sobre todo, una especie de desenfado controlado: lo que los italianos llaman Sprezzatura .
La principal ventaja de una corbata de punto es su versatilidad. Es menos formal que una corbata clásica, pero mucho más elegante que un simple cuello abierto. Es el accesorio perfecto para un viernes informal en la oficina, una cena fuera o una boda rústica. Además, nunca se arruga. Puedes llevarla en la maleta para una escapada de fin de semana y quedará impecable.
La corbata de punto odia estar sola. Necesita textura a su alrededor para expresarse. Evite los trajes de etiqueta demasiado lisos o brillantes que crearían un contraste demasiado marcado.
Elige una chaqueta que tenga carácter:
En invierno: tweed, franela o blazer de lana peinada.
En verano: Lino o algodón lavado.
En cuanto a camisas, la combinación más natural sigue siendo un cuello abotonado (el famoso cuello Oxford). Es un clásico atemporal que recuerda al estilo de las universidades estadounidenses de los años 60.

Aquí es donde mucha gente se equivoca. Dado que el punto es un material grueso, no se debe intentar hacer un nudo complejo o voluminoso. El nudo Windsor está estrictamente prohibido a menos que se quiera terminar con un nudo del tamaño de un puño bajo la barbilla.
El único nudo que funciona es el sencillo nudo de cuatro en mano. Es fino, ligeramente asimétrico y permite que el cuello respire. Es este aspecto ligeramente imperfecto lo que le da al conjunto su encanto.

A menudo nos preguntan si el extremo cuadrado es obligatorio. La respuesta es sí. Es la esencia misma de la corbata de punto. No intentes imitarlo con una corbata clásica de punta; perderás todo su atractivo visual.
En cuanto al largo, llévala como una corbata clásica: debe tocar justo la parte superior del cinturón. Ni más ni menos. Si te queda un poco larga, puedes dejar que el extremo estrecho cuelgue suelto detrás del ancho, sin usar necesariamente la trabilla. Este tipo de detalle le da un aspecto auténtico.
Una corbata de punto es una excelente manera de demostrar que entiendes las reglas del vestir, hasta el punto de divertirte con ellas. Es el aliado perfecto para el hombre moderno que busca una imagen refinada sin parecer estirado.
Así que, para tu próxima salida, atrévete a dejar la seda en el armario y opta por prendas de punto. Es un pequeño cambio que, créeme, no pasará desapercibido.
El consejo del equipo: Si eres principiante, empieza con un color neutro como el azul marino o el burdeos. Son opciones seguras que combinarán con el 90 % de tu armario.
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